October 31, 2009
un espacio, una letra, una coma
Nuestra existencia es inherentemente banal y breve. Hoy en día compartimos este delicado planeta con 6 billones de personas más. Si tenemos un poco de suerte y morimos en la tercera edad, probablemente estaremos compartiendo la existencia con 8 o 9 billones de personas más.
Sería increíblemente arrogante creer que esta vida nos pertenece. No nos queda más opción que aceptar que sólo somos un espacio, una letra, una coma en el infinito texto de la historia del universo. Aunque sí podemos reconocer que somos más que una consecuencia del cosmos, somos todos y cada uno de nostros entes creadores con capacidad de analizar los fenómenos que rigen el universo y consecuentemente construir nuestras propios fenómenos.
Nuestras obras son lo único que tienen vida después de la muerte. Nuestros nombres serán olvidados tras varias generaciones. Quién recuerda el nombre de su tatarabuelo, o bien, del hermano del tatarabuelo que no se casó, ni tuvo hijos.